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La terapia es la forma de facilitar un cambio en tus emociones, en tus pensamientos y en tus conductas. La ansiedad, la depresión, el insomnio, la baja autoestima, las fobias, los problemas con los demás, las conductas no deseadas de tus hijos, etc. son indicadores que te avisan de que hay algo que cambiar.

Cuando comer es un problema, por exceso o por defecto, hay siempre asociado a este problema factores de comportamiento, emociones y creencias que no están funcionando bien.

Descubre cuáles son y trabájalas para que dejen de ser un problema.

Eres el cuerpo que habitas. Si tu casa tiene goteras, rendijas y humedades, no te sentirás cómoda en ella.

No maltrates tu cuerpo. No te maltrates. Aprende a conocer tus necesidades.

¡Estímate!

¡Estímalo!

Problemas de comportamiento alimentario

Problemas de comportamiento alimentario

Comer es un instinto heredado genéticamente, con el que nacemos todos los seres vivos, pero en el caso del ser humano hay todo un abanico de rituales y significados alrededor de la comida. Este componente no se hereda, sino que se aprende. Por eso es muy importante, cuando surge un problema relacionado con la ingesta de comida, consultar a un profesional de comportamientos y emociones. Dos dimensiones humanas, estrechamente ligadas a la sensación de hambre y al comportamiento de comer, desde la más tierna infancia. Tanto en los problemas de anorexia, como en los de bulimia, y/u obesidad, existen factores psicológicos, comportamentales y emocionales asociados, que son de máxima importancia a la hora de resolver el problema.

Estos tres tipos de trastornos en la alimentación tienen un fuerte impacto en la salud de la persona. La ingesta inadecuada de nutrientes, ya sea por defecto, por exceso o por irregularidad y el uso de purgas y/o ejercicio excesivo, pueden desde dañar órganos concretos, reduciendo la calidad de vida hasta provocar la muerte de la persona.

Cuando antes se trabajen estos problemas más fácil resultará resolverlos. Por el contrario, si no se trabajan con prontitud, la probabilidad de que se cronifiquen aumenta.

Anorexia nerviosa

Se caracteriza por la reducción en la ingesta de alimento, una perdida considerable de peso y una visión distorsionada del cuerpo, donde la persona a pesar de estar delgadísima se ve gorda. Suele aparecer entre los 15 y los 25 años. Las personas que la sufren suelen ser inteligentes, perfeccionistas y creen que su éxito irá asociado a su físico.

Bulimia nerviosa

Se caracteriza por comilonas incontroladas y compulsivas de comida muy calórica en gran cantidad y en poco tiempo, yendo acompañada frecuentemente por el uso de purgantes o incluso la provocación del vómito. Suele aparecer entre los 15 y los 25 años. Las personas que la sufren suelen ser inteligentes, y presentan dificultades en la identificación y gestión de sus emociones. Suelen esforzarse mucho en tener el control de las situaciones. Viven este problema en secreto y con mucha vergüenza y se hacen un daño terrible a ellas mismas.

Obesidad o exceso de peso

Sin duda este problema tiene fuertes factores biológicos y metabólicos implicados, pero también es cierto que casi siempre se verifica en los casos de exceso de peso u obesidad unos hábitos de alimentación erróneos. A comer se aprende, a veces bien y a veces mal. La misma alimentación no va a tener el mismo impacto en dos metabolismos diferentes, por lo que no existe una única dieta correcta. Cada persona, debería tener noción de que tipo de alimentos, que cantidades y con qué frecuencia debe comerlos, para que su metabolismo pueda trabajar de forma equilibrada, haciendo un balance correcto entre consumo y desgaste energético. Esto varía mucho de unas personas a otras. Por eso es muy importante trabajar con un buen nutricionista que nos de pautas educativas sobre nuestros hábitos alimenticios. Pero cambiar hábitos, rituales, creencias, aprender a distinguir y gestionar la ansiedad, a controlar el impulso etc., suele ser una tarea difícil, que muchas veces el mejor nutricionista no consigue trabajar. Desde la psicología, y siempre que se estime necesario en colaboración con un nutricionista, enseñamos a la persona a gestionar este cambio de hábitos y creencias, proporcionándole y ayudándole a entrenar las estrategias necesarias. 

Comer es una necesidad genéticamente programada para garantizar nuestra supervivencia.

Pero el hábito de comer, la cantidad, los sabores, las texturas... se aprenden en los dos primeros años de vida.

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