Ansiedad generalizada
Preocupación constante en varias áreas de la vida. Anticipación del fracaso, de los problemas o de accidentes. Tensión muscular que puede reflejarse en dolores de cabeza, de espalda o de estómago sobre todo. Agitación o sensación de hormigueo en los brazos o en las piernas. Necesidad de ir al baño o estreñimiento cuando estamos nerviosos. Sensación de intranquilidad. Morderse las uñas, mover las piernas o los pies constantemente cuando estamos sentados. Dificultad para permanecer mucho tiempo sentado o en una actividad. Dificultad para conciliar el sueño y para descansar. El tratamiento más eficaz es la psicoterapia. Cuando la sintomatología es muy aguda, lo más eficaz es conjugar la psicoterapia con el tratamiento farmacológico. Muchas personas se han acostumbrado a vivir con la preocupación y la agitación constante y piensan que es su forma de ser. Pero esto no es correcto. La mayor parte de las personas consiguen gestionar sus preocupaciones y relajarse.
La ansiedad te cansa, baja tu rendimiento, cambia tu carácter, interfiere en tus relaciones y en tus rutinas, te hace vivir angustiado…
No confundas tu forma de ser con la ansiedad. Si la trabajas, bajarás mucho sus niveles y vivirás mucho mejor.
La ansiedad es una respuesta emocional corta y saludable. Pero si no la gestionamos bien y se mantiene en nuestro organismo, nos resta calidad de vida, interfiere en nuestras decisiones y nos alerta constantemente contra peligros y cosas negativas que luego no suceden la mayor parte de las veces.
Esto fuerza la salud de nuestro organismo y se relaciona muchas veces con tensión arterial alta, ulceras gástricas, trastornos intestinales y dolores musculares y problemas en la piel o cierto tipo de calvicie.

